Leonardo da Vinci: La Gioconda und La Última Cena
La Gioconda
En este retrato se representa una figura humana que posa sentada en una posición de 3/4, pero con la cabeza girada hacia el frente. De ella podemos ver la cara, el cuerpo y sus extremidades superiores. La figura representada es motivo de controversia. Por un lado, la teoría más extendida de Vasari sostiene que se trata de la esposa de Francesco del Giocondo tras dar a luz a su segundo hijo; por otro lado, otras fuentes aseguran que podría ser el amante de Giuliano de Medici o incluso un autorretrato de da Vinci.
Detrás de la figura podemos observar un paisaje pintado al modo flamenco, con el que logra dar profundidad a la obra. Destacan el rostro y las manos. La mirada de la Mona Lisa sigue al espectador desde cualquier punto desde el que se contemple la obra. Por otro lado, hay una perfecta proporción entre hombros, brazos y manos.
El artista pintó a la figura vestida con ropa oscura, que resalta la blancura de la piel, símbolo de riqueza. Además, la obra cuenta con un juego de luces en zonas como los pliegues de la ropa.
La última cena
En esta obra se representa la última cena de Jesucristo. Jesús aparece en el centro del cuadro, rodeado por los doce apóstoles, seis a cada uno de sus lados, de manera equitativa y simétrica. Esta escena, que representa la última cena de Jesús con sus apóstoles, aparece en el Nuevo Testamento de la Biblia. La obra mide aproximadamente 4,6 × 8,8 m y se encuentra en la pared del refectorio del convento, el lugar donde comen los monjes.
La elección de la temática no es azarosa, pues la escena de la última cena de Jesús preside la comida de los monjes. Como se trataba de una sala lúgubre, Leonardo pintó en el punto de fuga tres ventanas: la central es la más grande, al estar detrás de Cristo, y las laterales son más estrechas por estar tras los apóstoles. A través de esas ventanas se ve un paisaje.
Los apóstoles están divididos en grupos de tres, ordenados y conversando entre ellos. La obra ha sufrido un deterioro debido al uso del óleo, a inundaciones, bombardeos e incluso a la construcción de una puerta, motivo por el que ha tenido que ser restaurada.