La crisis final del franquismo y sus tensiones internas
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Número 4: El fin de la dictadura franquista
En los años 70 el largo período de la dictadura franquista llegaba a su fin. El régimen no supo adaptarse al dinamismo de una sociedad que reclamaba libertades, y las tensiones internas fueron creciendo hasta la muerte de Franco. En este contexto surgieron tres posturas principales:
- Los aperturistas: con Manuel Fraga al frente, que querían adaptar el régimen a la realidad social.
- Los inmovilistas: como Girón de Velasco, que pretendían mantener intactas las características del régimen surgido tras la guerra civil.
- Los conservadores: como Carrero Blanco, que aceptaban solo las reformas necesarias para que el régimen se mantuviera sin cambiar sus fundamentos.
El escándalo Matesa y la remodelación del gobierno
En 1969 se destapó el escándalo Matesa, empresa textil vinculada a importantes personalidades del Opus Dei que habían aprovechado la política de subvenciones de la dictadura para lucrarse de forma ilícita. Aunque el caso Matesa no era muy diferente a otros escándalos de corrupción comunes en la época, tuvo una gran trascendencia por el enfrentamiento entre tecnócratas del Opus Dei y falangistas, descubrió la corrupción y miserias del franquismo (Fraga, entonces Ministro de Información y Turismo y rival de los tecnócratas, autorizó que el asunto se aireara en la prensa) y transmitió la sensación de inestabilidad del régimen.
Franco tomó una decisión salomónica y cesó a los ministros implicados (tecnócratas) y a sus opositores (falangistas). Pero nombró un gobierno opusdeísta monocolor dominado por Carrero Blanco (vicepresidente) y López Rodó, lo que al final significó una victoria de los tecnócratas del Opus Dei sobre falangistas como Fraga y Solís. Sin embargo, lo verdaderamente decisivo fue que, a partir de ese momento, se inició una división del régimen entre los llamados aperturistas y los sectores más inmovilistas (falangistas), que pronto fueron denominados el búnker y que se organizaron en torno a Fuerza Nueva, dirigida por Blas Piñar, la Hermandad de Excombatientes y los sectores más derechistas de la Falange. Al mismo tiempo, la senilidad de Franco, aquejado del mal de Parkinson, le iba alejando poco a poco de las decisiones políticas.
La incapacidad para evolucionar
El franquismo demostró entonces su incapacidad para evolucionar en dos momentos:
- El Proceso de Burgos (1970): juicio en el que se juzgó a 16 miembros de ETA por el asesinato de un policía. Nueve de ellos fueron condenados a muerte, lo que desencadenó protestas en la calle y una fuerte oposición internacional. El régimen respondió con represión, el estado de excepción y la aclamación de Franco en la Plaza de Oriente, aunque finalmente el dictador ejerció el derecho de gracia y conmutó la pena por la cadena perpetua (ETA había amenazado con matar al cónsul alemán de Bilbao si se ejecutaba a algún miembro de su organización).